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TREINTA Y TRES

Entrevista al maestro y escritor José María Obaldía

Mayo 04, 2021

- ESTÁ MEDIO BUENO

- DEME UN GOMO DE TANJERINA…

Así comenzó el diálogo con el Maestro José María Obaldía. Luego fue risa fuerte, clara, que lo llevaba de forma inmediata a sus pagos de Treinta y Tres. Reconoció esos “dichos” como propios y del pago y recién ahí preguntó quién habla?

Conversamos de una y otra cosa, de aquí y de allá, porque Obaldía es como Julio Da Rosa cuando decía, yo no me fui de Treinta y Tres, “me lo traje conmigo “. Acordamos encontrarnos una tarde de agosto en su casa. Me recibió como el gran conversador que añora la llegada de un viajero, de un hablador, de un conversador. Ese encuentro que fue postergándose una y otra vez por esta pandemia que nos ha quitado lo más sagrado, el encuentro para la “prosa”.

Obaldía cumplió 95 años el 16 de agosto. Su memoria, su sentido del humor, su disfrute para contar y conversar permanecen intactos. Hablar con él significa que no hay tiempo, aunque recalca una y otra vez que me apure, que su tiempo es corto y cuando “yo me vaya me llevo todo conmigo”. Era de tarde cuando llegué y realmente no sé muy bien cuanto tiempo hablamos, mano a mano, recorriendo otros tiempos, otras voces, otros lugares. Sólo escuchando al Maestro se puede aprender. “Soy de cuento largo” me dice, “no redondeo”, a cada pregunta sigue una respuesta sin apuro, saboreando las palabras, cerrando los ojos , riéndose, quejándose de repente que un nombre no aparece en su memoria, pero de forma inmediata expresa: “ ya me voy a acordar, en un ratito nomás. Y efectivamente, ese nombre o esa fecha que por un segundo se esconde, irrumpe y vuelve la sonrisa, triunfante por haberle ganado al olvido. Pareciese que a nada quiere ponerle punto final, habla sin apuros, dándole lugar a cada palabra y énfasis a cada expresión.

- Qué recuerda de Serafín García?

- Primero silencio, y comienza:” Tacuruses” era un libro que yo quería muchísimo, no era nada original en eso, aunque parezca mentira, había gente que estaba un poco oscura frente a Tacuruses o que su reacción no tenía ni cerca de lo que “Tacuruses” me decía. He llegado a la conclusión, que me resisto siempre a entrar en análisis críticos de la forma de escribir, de los estilos, de los que escarban una frase para determinar que están leyendo… vuelve al silencio, buscando las palabras adecuadas para continuar… lo que ocurre que uno estuvo tantos años, ha tenido tantos años a su lado a “Tacuruses”, que le va descubriendo cosas.

- Qué cosas?

- Y una de las cosas que un día descubrí yo, tal vez otros lo habían descubierto antes, pero no estamos en eso, es que Don Serafín, así lo llamaba, maneja un léxico que no es pa` todos (se ríe)…la bota de potro. No sé si se habla ahora en la campaña Treintaitresina es lenguaje. No sé si sé si hay un paisano que ahora diga: no… ni un ape de eso… se ríe.

- (Ape es una deformación de ápice…”parte pequeñísima, punto muy reducido, nonada”(El español de “ Tacuruses”. José María Obaldía. Revista de la Academia Nacional de Letras.) Y lo que veo es que muchos poemas de “Tacuruses” que nos estremecen a nosotros por su contenido a mucha gente no le ocurre así, porque no (pausa) no conocen muchas palabras.

- No pueden comprenderlo entonces, le diije

- Mire, hay una experiencia hasta graciosa que anda alrededor de esto, no es exactamente un ejemplo. Cuando regresaron “Los Olimareños” de su exilio, fue en los momentos que en el periódico Brecha, andaba en su 2º, 3º, 4º número ; y recibo yo acá, cuando se había anunciado su regreso, recibo un llamado, de … este, de un director, que lamentablemente me olvidé el nombre, (después a lo mejor me acuerdo) pero era una autoridad en musicología uruguaya y en esas época Brecha publicaba una vez por mes creo, una separata, un par de páginas grandes que tenían como único motivo para todo el contenido de la separata. Coriún Aharonián, nada menos.

- Comienza a contar, con detalles, dándole calor a la historia, convirtiéndome en testigo de esa conversación, expectante por saber cómo sigue la historia y continúa.

- Mire, dice Aharonián, no nos conocemos Obaldía, pero, vienen “Los Olimareños” y nosotros vamos a sacar una separata, “La Lupa” se llamaba, una separata de “Los Olimareños” y siendo Ud. de Treinta y tres le pido una colaboración. Entonces, yo que ya andaba un poco en el rumbo de lo que veníamos hablando respecto al léxico de Don Serafín, se me ocurrió hacer algo que yo ya había advertido, que era como se estremecía todo y se sigue estremeciendo, todo público que lo escucha al Pepe cantar “Orejano” y entonces yo pensé, pausa larga, mientras en silencio absoluto esperaba que continuara, en el Estadio Centenario, la noche que ellos vinieron (el dúo “Los Olimareños” retornó a Uruguay luego del exilio y brindó un espectáculo en el Estadio Centenario el 18 de mayo de 1984ante una multitud de 50000 personas) cuando ocurrió eso, cuando tembló el estadio, cuando el Pepe arrancó con los rasguidos que precedían la entrada de “Orejano”, esto porque…”en el pago me tienen idea...” Yo pensé, dice lento, producto de una reflexión meditada y añejada y que según lo expresaba, seguía intacta, yo pensé continúa diciendo, pensar acá, en este Estadio, si habrá gente que sabe lo que es tenerle idea a alguien. “Yo sé que en el pago me tienen idea Porque a los que mandan no les cabresteo “Poema “Orejano” Tacuruses. Serafín J. García. 1957.

- Y eso me llevó a seguir pensando (cierra los ojos, piensa en las palabras, se toma su tiempo) en el poema “… porque no me han visto lamber la coyunda

- Ni andar hocicando p`hacerme de un peso Y qué es esto de lamber la coyunda? Sabránb lo que es esto de lamber la coyunda? Se pregunta (coyunda: correa o saga con que se uncen los bueyes al yugo. Dicc. Lengua Española (2016) Larousse Editorial).

Y continúa - entonces se me ocurrió hacer, para cumplir con el pedido do don Coriún, un glosario- levanta los lentes-piensa, continúa, un glosario de palabras contenidas dentro de un texto de “Orejano”. Arranqué por las dudas con “Orejano” pero después seguí con tanto y tanto que hay, salió media página. Yo miré, vi que era muy largo, pero lo llevé. Levanta los hombros y dice: si es muy largo que lo corten, eso pensé, yo no lo pienso cortar.

Y al otro día me llama Don Corirún y me dice Obaldia! Obaldía!, se rié fuerte, con ganas, reviviendo ese momento con intensidad, la”vergüenza que he sufrido no me dejaba dormir anoche (se ríe mucho) y dice el Maestro, qué ocurre?, con su trabajo responde, ¿qué pasó?. Como se me iba a ocurrir, me cuenta, como se me iba a ocurrir que había pasado aquello, dice, me dio vergüenza de estar aplaudiendo como loco cosas que yo no sabía.

Esto de” lamber la coyunda” y creo que está ahí un poco el secreto del olvido, que está adormecido “Tacuruses”. Porque no es mentira, en el momento de salir “Tacuruses”, no sé qué cantidad de ediciones, incluso, incluso debe de haber sido nuestro primer bestseller, seguramente, y no sé qué cantidad, me dijo hasta el propio Don Serafín que hubo hasta ediciones piratas, ediciones que se hacían sobre todo en el litoral argentino y de ahí cruzaban el Uruguay para los pueblos de esa zona.

Con el afecto que Don Obaldía se refería a Serafín García notaba un enorme respeto por su obra y por los encuentros que se fueron sucediendo sábado a sábado cuando Obaldía lo visitaba en su casa. Se lo ha descripto a Serafín como un hombre retraído, casi ausente, difícil de tratar, sin embargo Obaldía sostiene que fue un hombre tímido, que había que darle tiempo para “que se largara” y a su primera sonrisa el mundo cambiaba. Era un hombre de una ternura infinita, así dijo Obaldía. José María Obaldía, prolífico escritor nacido en Treinta y Tres, premiado y reconocido. Fue Presidente de la Academia Nacional de Letras. Tiene 95 años, ha vivido la mayor parte de su vida en Montevideo, pero nunca se fue de Treinta y Tres.

NOTA: Daniela Lemes