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El Fideicomiso como herramienta. Aporte para su discusión

Por: Rodrigo Castillo

Mucho se está hablando por estas horas (además del virus que nos ocupa y preocupa claro está) del Fideicomiso por el cual el Gobierno de Rocha busca realizar obras principalmente de infraestructura en todo el departamento.

Más allá de las consideraciones políticas sobre su conveniencia, necesidad y oportunidad, así como el destino de los fondos y obras especificas a realizar, que en si vendría a ser lo esencial (que en este caso no sería invisible a los ojos), queremos en este espacio abarcar la tan mentada herramienta del Fideicomiso en sí, ya que consideramos que no se tiene a nivel general una comprensión sobre su alcance como instrumento jurídico y empresarial.

La figura del Fideicomiso se reglamentó en nuestro país recién en el año 2003, impulsada por la administración de Jorge Batlle y apoyada por todo el sistema político de entonces. En la exposición de motivos y posterior tratamiento en las Comisiones camerales se expresaba que “El fideicomiso es una modalidad de negocio de significativo desarrollo en muchos países de Derecho continental -en especial latinoamericanos- que busca recoger y adaptar el instituto del "trust" gestado en el Derecho anglosajón. Ha demostrado ser de gran utilidad como instrumento de administración de patrimonios, canalización de inversiones públicas y privadas, procesos de privatizaciones y concesiones públicas, constitución de garantías y solución de crisis empresariales”

El país se encontraba en plena crisis y se buscó con iniciativas novedosas para nuestro derecho, dar confianza a los inversores que venían bastante cascoteados con la crisis bancaria que azotaba a la región.

Es así, que se reitera una y otra vez en la Exposición de Motivos las bondades del mismo, que fue pensado y concebido no solo para la financiación de actividades económicas privadas, sino que se hace especial hincapié en la posibilidad de llevar adelante obra pública. Se expresa que: “A través de este instrumento es posible la financiación de proyectos como la llamada ´Megaconcesión´, de manera que durante el tiempo de la concesión le permita al concesionario transferir derechos de cobro a una propiedad fiduciaria separada e independiente de sus bienes y derechos”.

Luego de su discusión parlamentaria, en el proyecto final, y atendiendo solicitudes específicas de los gobiernos departamentales se incluyó lo siguiente: Artículo 3º. (Habilitación de inversiones).-Cuando el fideicomiso tenga por fin la realización de una obra pública municipal, las Intendencias Municipales podrán constituirlo mediante la cesión de derechos de créditos de tributos departamentales, dándose cuenta a la Junta Departamental.

Es así que el legislador brinda una solución concreta dentro de una normativa amplia a la cuestión municipal. Así lo entendieron desde la puesta en funcionamiento de este instrumento la mayoría de los gobiernos departamentales, ya que a excepción de Durazno, Treinta y Tres y Rocha, todos han utilizado el fideicomiso como forma de financiar obras variadas, sin comprometer las arcas municipales.

Por último, queremos recordar que esta conversada herramienta jurídica empresarial, tiene larga data, se remonta a la Fiducia del Derecho Romano, nombre cuya raíz proviene de “fides” que en latín significa CONFIANZA.

Confiemos, por tanto, que la discusión de nuestro legislativo departamental sobre el mismo estará a la altura de las necesidades de nuestro departamento y las exigencias que demanda este venerable instituto. -