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Es momento de unidad nacional y departamental, sin jugar a la "Mosqueta"

Por: Senador Aníbal Pereyra

Transitamos tiempos de dificultades en nuestro país. Hace un año de la llegada del COVID-19 con todos los impactos sociales y económicos que se han venido dando. El departamento de Rocha recibe esos impactos con particularidades locales: impacto turístico y situación fronteriza por ejemplo. Hoy muchos intercambiamos sobres cómo salimos de estas dificultades. Y debemos preguntarnos en plural, porque sortear obstáculos que nos afectan a todos deben ser pensados en clave de colectivo, de toda la comunidad.

En este marco, nosotros pensamos en la UNIDAD DEPARTAMENTAL enmarcada en una UNIDAD NACIONAL. Y esto no es que todos estemos de acuerdo con todo. Pero sí encontrar acuerdos en aquellos temas que nos ocupan y afectan en nuestra vida cotidiana.

Hoy estamos esperanzados con la llegada de las vacunas y desde el lugar que nos corresponde a cada uno debemos procurar cumplir con el esquema de vacunación. Es ése nuestro compromiso. Al tiempo que debemos seguir cuidándonos. Pero sin olvidar que esta epidemia con la que estamos luchando ha sido uno de los factores que provocan más uruguayos sin empleo. Ha impactado en muchos rochenses que dejaron de percibir un ingreso, o quedaron sin posibilidades de una zafra en temporada turística.

Y ahí miramos al Estado como dinamizador de la economía, y vemos a la Intendencia impulsando acciones para sostener a muchas personas de nuestro departamento. En este escenario el Gobierno Departamental debe impulsar políticas que sostengan y estabilicen la situación de Rocha. Los recursos de una Intendencia deben estar dirigidos a acciones concretas mirando al vecino. Obras que dinamicen la actividad local y que desde lo macro de un gobierno nacional puedan tener poca significación, pero es de respaldo importante para personas que tienen trabajo, y para comercios locales que asisten con insumos (productos o servicios).

El proceso en el manejo de los recursos económicos es el que permite dar rápidamente estas respuestas. Los rochenses, hace 15 años, debíamos más de 40 millones de dólares. Hoy el déficit está en 4 millones. Y el cumplimiento de esos compromisos ha permitido quitar un lastre a la Intendencia, y genera más recursos para desarrollar obras. Lo comentado en las líneas anteriores no tienen por objeto generar confrontación, ni pelearnos entre vecinos. Es un dato de la realidad. No vamos a fomentar divisiones ni rencillas.

Nosotros compartimos las expresiones del Presidente de la República en la presentación de la Rendición de Cuentas (2 de Marzo de 2021 ante la Asamblea General) al señalar que no es tiempo de seguir hablando para atrás ni pasando cuentas. Pero también decimos que no tenemos problemas en hablar del pasado, porque hoy los rochenses podemos hacerlo y con orgullo. Podemos hablar de un pasado en este departamento donde los dineros que pagaban los rochenses se destinaban a obras. En algún momento se quiso ridiculizar la obra pública diciéndonos que la gente no comía obras. Pero hoy, pensar en la obra pública es dinamizar la economía local para que rochenses tengan qué comer.

Citar el abatimiento de la deuda que durante años pesó sobre los rochenses, tiene que ver en este relato. Viene a cuenta porque en el quinquenio anterior pudimos encontrar el justo equilibrio entre disminuir la deuda crónica (Por. Ej. deuda con el BROU contraída en la década del '70) y hacer obras. Y en ese camino siempre dijimos que el Intendente que viniera tendría mayores recursos para invertir en el departamento. Cada obra que impulsamos significó trabajo para personas de este departamento.

En términos globales la inversión departamental en el quinquenio anterior estuvo en el entorno de los 40 millones de dólares. Se puede ver en el cambio y extensión de luminarias en todo Rocha, Planta de Tratamiento de Residuos Domiciliarios, parque vial, carpeta asfáltica en Rocha y Castillos, terminales de ómnibus de Chuy y Rocha, obra de desagües pluviales y pavimentación de Velázquez, bituminización de camino de acceso a Barra de Chuy, plazas inauguradas o remodeladas, etc etc. Puede que para algunos no haya sido suficiente y está bien. Este proceso también marcó que los niveles de exigencia en Rocha podían subir un día y demandar más y más. Es buena cosa, y queremos vecinos con esa actitud demandante y no volver al Rocha gris donde no podía ponerse un pico nuevo de luz, los funcionarios no cobraban, tampoco los proveedores y no había obra posible de ser realizada.

Estamos hoy en condiciones de demandar obras que sigan dinamizando la plaza local y creemos que ese es el camino. Debemos hacerlo con la misma línea de equilibrio que nos ha permitido llegar a este presente. Y debemos estar siempre alerta, ya que si el camino elegido es el de endeudarnos podemos llegar a retroceder varios casilleros, aún cuando hayamos optado pensando en lo fácil y rápido. Y como en el juego de la mosqueta podemos elegir futuro y encontrarnos que estamos en el pasado olvidado y lejano.