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Disparen contra el (de) blanco

Por: Fernando Gil Díaz

Qué difícil se puso el mapa uruguayo, y cuánto más dificultoso lo estamos pintando los propios uruguayos que no nos damos la chance siquiera de ensayar un camino juntos.

Preferimos ahondar la grieta, separarnos como si fuéramos hinchadas de cuadros distintos (¿será la ingeniosa solución que fracasó en el fútbol uruguayo?). La cuestión es que ahora el enemigo tiene al blanco como denominador común, es decir o es un blanco (¿pillo?); o es un profesional de la salud que merece el ataque por su "desidia y poco apego" a lo que diga el gobierno. Justo ellos, que fueron merecedores de aplausos cuando teníamos pocas decenas de casos pero ahora, cuando cambió el viento y sufrimos un temporal tremendo, son poco menos que anti patriotas por sugerir una reducción de la movilidad que nos permita controlar la circulación de un virus que se aprovechó de la libertad responsable ampliamente promovida. Para mí (y para muchos), seguirán siendo los héroes de esta película de terror que nos tiene a su merced y de forma más que preocupante. Ni el ponerle nombre propio a algunas muertes producidas por el COVID llegó a conmover a las autoridades acerca de evaluar si no llegó la hora de atender mucho más a los que saben. ¿No será momento de que lo científico prevalezca -por esta vez al menos- sobre lo político...?

Video de prueba

Un comunicado emitido por varias agremiaciones médicas dio cuenta de la gravedad del problema y el peligro inminente de la saturación de nuestro sistema sanitario. Lejos de empatizar con la visión de los profesionales que están en la primera línea de combate, el gobierno salió a desmentir las previsiones generando más ruido que certezas, y, por supuesto, enseguida se inundaron las redes con mensajes contrarios a los galenos que tuvieron la osadía de contradecir los mensajes que imparte la Torre Ejecutiva devenida en Palacio Real.

Redes que si bien no son representativas de la mayoría del sentir de los uruguayos, hacen las veces con la complicidad de los algoritmos que son manipulados -con mucha habilidad por cierto- por unos pocos operadores políticos del gobierno como quedara al descubierto. Un experto internauta reveló los pormenores de una tendencia contra el SMU a partir de tres cuentas de personas identificadas con el partido de gobierno. Maniobra que permitió comprobar que las tendencias de la red del pajarito azul no son tan reales como aparentan sino que pueden ser objeto de manipulación como lo fueron en este caso.

Si el GACH goza de tanto prestigio -merecido, por cierto- cómo es posible que se demonicen a los médicos por decir que están agotados, que sufren la saturación de sus lugares de trabajo con la peligrosa función de estar exponiéndose cada día al virus y así exponer a sus familias. Y el colmo es que no tengamos ni siquiera la decencia de reconocerles el esfuerzo y el riesgo que asumen, tiñendo sus opiniones de color político partidario cuando de lo que hablan es de la salud de todos los uruguayos.

Flaco favor le hizo al tema un editorial de El País de la semana pasada, donde lejos de promover la convivencia y unidad de acción necesarias para la emergencia, prefirió volcar bidones de nafta calificando ideológicamente a todos los miembros de un gremio que sólo advirtió lo que ahora estamos sufriendo y padeciendo.

Acciones como las de viralizar el video de prueba que emitió el responsable de comunicación del SMU como instructivo para sus afiliados, es una burda y bajísima operación política que no promueve otra cosa que el odio entre los uruguayos.

En tiempos de pandemia, con un país teñido de rojo intenso, donde casi un millar de orientales han perdido la vida a manos del virus, lejos de contribuir a la cura nos contaminamos al punto de poner en riesgo la solución al problema. Si unidos nos resultará difícil, cuánto más con este resquemor que impregna cualquier ambiente donde nos movamos. Ese no es el camino.

Presidente, usted es mano en este peligroso juego que nos toca jugar. Tenga el gesto y llame a un gran acuerdo nacional. Estamos corriendo una carrera contra el virus y si bien las vacunas están jugando bien su papel, la urgencia está en que no se mueran más uruguayos. Por eso es que se hace imperioso que se escuchen todas las voces que tienen algo para aportar en la solución.

Vivimos tiempos muy raros y peligrosos, antes a los Maestros se los respetaba y sufrimos inconcebibles agresiones que nos prendieron las alarmas no hace mucho tiempo. Ahora son otros actores -que visten túnicas blancas también- las víctimas de los ataques, (tan infames como aquellos), olvidando que Maestros y Médicos hacen parte principal de toda sociedad, de todo colectivo humano. ¿Cuánto más tenemos que caer y embarrarnos en esta lucha fraticida?

No repitan más que se quiere cuarentena obligatoria, porque por más que repitan mil veces una mentira, seguirá siendo -mil veces- mentira; no repitan más que no se quiere un Estado policíaco, porque los hechos vienen demostrando que hasta ahora han puesto demasiado el foco en medidas policiales para controlar la pandemia, y a un virus no se lo puede llevar preso.

Por eso, creo que el camino es otro y nos debe tener a todos encolumnados para hallar la respuesta que nos permita sortear estos meses que se nos vienen y hacer realidad la aspiración del Coordinador del GACH - Dr. Radí - de blindar Abril y que Uruguay pueda decir que lo peor ya pasó.

En esto quiero ser muy claro, no hay color político en esto, no debe haberlo. Tenemos que hacer el esfuerzo de despojarnos de cualquier intencionalidad política y hacer una verdadera cuestión de Estado que involucre a los mejores cuadros sin importar a quien votan. Y el primero que lo tiene que tener bien claro es el propio Presidente de la República, ese que debe tener el gesto republicano de llamar a un gran acuerdo nacional.

De esto se sale con humildad y unidad nacional.

No disparen contra ningún otro blanco que no sea el virus del COVID 19...