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71% de los uruguayos se vio afectado económicamente por la pandemia

Marzo 23, 2021

Estudio de la Udelar y Opción Consultores da cuenta de los impactos socioeconómicos causados por la emergencia sanitaria: 94% de los hogares afectados redujo sus gastos y 22% tuvo que vender pertenencias.

La Unidad de Métodos y Acceso a Datos de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, en conjunto con Opción Consultores y el Observatorio Socioeconómico y Comportamental creado a instancias del Grupo Asesor Científico Honorario, diseñaron una Encuesta de Bienestar Socioeconómico para valorar la situación de los uruguayos durante 2020, un año marcado por la llegada de la pandemia del coronavirus. Según el informe de resultados, al que tuvo acceso la diaria, la pandemia impactó en “una proporción significativa de los uruguayos”: 71% de la población se vio algo o muy afectada por la pandemia durante 2020. Además, 94% de los hogares afectados tuvo que reducir sus gastos, 55% apeló a sus ahorros previos y 22% tuvo que vender pertenencias.

El reporte, elaborado por Jimena Pandolfi, Gustavo Méndez, Fabricio Carneiro, Martín Opertti, Nicolás Schmidt, Fernando Filgueira, Rafael Porzecanski y Lorenzo Pandolfi, detalla que si bien hubo impactos en todos los sectores sociales, el nivel y las consecuencias de la pandemia fueron peores entre los sectores de menor nivel educativo: “Mientras que 30% de quienes tienen nivel educativo bajo se vieron muy afectados, solo 13% de la población con nivel educativo alto declara este grado de afectación”.

Entre los desempleados, 91% declaró haberse encontrado muy o algo afectado por la pandemia, ya sea porque perdieron sus empleos o por las dificultades de acceder a nuevos puestos de trabajo en el año. El informe detalla que la pandemia provocó una caída de la “predisposición de las personas a participar del mercado de empleo”, lo que se reflejó en la baja de la tasa de actividad en abril y mayo (57% y 58,6% respectivamente), “casi cuatro puntos porcentuales menos que en el mismo período del 2019”. Agrega que de abril a junio el principal motivo declarado para no buscar trabajo entre los inactivos fue la pandemia.

El informe señala que al bajar el número de personas que buscan empleo se atenúa el impacto en la tasa de desempleo, pero que pese a esto, la desocupación aumentó “más de un punto porcentual entre abril y noviembre de 2020”, y “esta tendencia es particularmente acentuada en el caso de las mujeres (de 9,9% en enero a 14,1% en noviembre)”. Además, revela que los hogares donde viven niños o adolescentes “también se encuentran entre aquellos más afectados”.

La encuesta, que consultó sobre el nivel de ingresos, señala que “casi la mitad de la población que se encontraba ocupada antes del inicio de la pandemia redujo sus ingresos laborales durante el año y 14% dejó de percibirlos”. 47% de la población mantuvo sus ingresos laborales, 33% los redujo, 14% dejó de tener ingresos y sólo 5% los aumentó.

También concluye que los efectos de la pandemia fueron muy distintos entre los trabajadores formales que entre quienes no tienen contratos laborales regulados. “Los contratos laborales formales habilitaron a los trabajadores y empresas a utilizar mecanismos para mantener el vínculo laboral sin que se encontraran trabajando”, como con el seguro de paro total o parcial, o los subsidios por enfermedad. Menciona que otras empresas pudieron reorganizarse a través del teletrabajo y recuerda estudios elaborados con datos de 2019 que indican que “la proporción de trabajadores imposibilitados de trabajar de forma remota es notoriamente mayor entre los trabajadores informales y aquellos con menores niveles de ingresos”.

“En este contexto, quienes más vieron reducidos sus ingresos laborales han sido las personas residentes en hogares sin ningún miembro con estudios universitarios. Dentro de este grupo, más de la mitad señala que redujo o dejó de percibir ingresos de esta fuente durante el año, frente a un cuarto de la población en cuyo hogar todos los integrantes poseen altos niveles educativos”, indica el documento.

Mientras que en los hogares donde todos los integrantes tienen nivel educativo universitario 8% dejó de recibir ingresos y 18% los redujo, entre los hogares donde ninguno de los integrantes tiene ese nivel educativo 17% dejó de recibir ingresos y 37% los vio reducidos.

Entre las estrategias implementadas por los hogares para enfrentar la situación económica, 94% de las familias redujo sus gastos, 55% recurrió a sus ahorros, 37% tuvo que pedir préstamos o refinanciación de otros ya solicitados, y 37% pidió apoyo a amigos o familiares, mientras que 22% tuvo que vender pertenencias para contar con liquidez.

“El despliegue de este tipo de mecanismos evidencia el uso de stocks de resiliencia con que contaban los hogares antes del inicio de la pandemia, una disminución de la capacidad de ahorro, así como un aumento de los niveles de endeudamiento de la población”, señala el informe.

“La espalda de los hogares uruguayos es hoy más frágil que hace tan sólo un año”

Los autores concluyen que en 2020 los hogares uruguayos “sufrieron un shock agudo, masivo y desigual frente a la epidemia y a las estrategias no farmacológicas para su contención”. En función de las estrategias adoptadas para enfrentarlo, como ajustes en el consumo, gasto de ahorros o endeudamiento, el reporte señala que “la espalda de los hogares uruguayos es hoy más frágil que hace tan sólo un año, y ello es especialmente cierto en los hogares que ya al inicio de la pandemia se encontraban en situación de vulnerabilidad”, y sugiere que “la política pública deberá tomar nota de dicha realidad”.